viernes, 6 de julio de 2012

A las Inmaculadas llanuras

 Por Raul Zurita 


i. Dejemos pasar el infinito del Desierto de Atacama

ii. Dejemos pasar la esterilidad de estos desiertos

Para que desde las piernas abiertas de mi madre
se levante una plegaria que se cruce con el infinito del
Desierto de Atacama y mi madre no sea entonces sino
un punto de encuentro en el camino

iii. Yo mismo seré entonces una plegaria encontrada
        en el camino

iv. Yo mismo seré las piernas abiertas de mi madre

Para que cuando vean alzarse ante sus ojos los desolados
paisajes del desierto de Atacama mi madre se concentre
en gotas de agua y sea la primera lluvia en el desierto

v. Entonces veremos aparecer el infinito del Desierto

vi. Dado vuelta desde sí mismo hasta dar con las piernas
        de mi madre
vii. Entonces sobre el vacío del mundo se abrirá
        completamente el verdor infinito del Desierto de Atacama

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