martes, 7 de agosto de 2012

Por Pablo Javier Olivares

Estoy hastiado.

Hastiado de la gente frívola,
de los que no se pierden las noticias
y los que creen que la poesía es solo un juego de palabras.

Estoy hastiados de las putas en televisión,
de los políticos parias
y los mercenarios de derecha.

¡Hastiado de las arribistas menopáusicas,
del ciudadano gris
y la sobria ciudad de gusanos!

Estoy recontra hastiado
de la uniformidad,
de los olvidados
y de los tristes días en mi ventana.

Hastiado también de la teoría,
de los tiempos del cólera
y los que compran las verdades oficiales.

¡Estoy hastiado de la conchadetumadre!
¡Del oscurantismo!
¡Y mi obscena generación de inconscientes!

Hastiado de mi cuerpo, mi mente
y de no ser Robinson Crusoe

Hastiado de los economistas
los pesimistas
y los machiavelicos.

¡Hastiado de los que nunca creyeron en el amor,
de las noches frías
y de acariciar tu nombre!

Hastiado de venir de un entrepiernas
y no haber caído del cielo.

Hastiado de Platón, de Huidobro
y Schopenhauer.

Hastiado

¡Hastiado de estar hastiado!

Hastiado

Hastiado del desarraigo que es mi sangre.


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